Pagar una reforma y quedarse con la casa a medias es una de esas situaciones que desgastan mucho. No solo por el dinero. También por el tiempo perdido, los mensajes sin respuesta, la vivienda patas arriba y esa sensación tan incómoda de haber confiado en quien no cumplió.
En este caso, el juzgado estimó íntegramente la demanda presentada por una propietaria frente al contratista que había abandonado las obras de reforma de su vivienda. La sentencia condenó al demandado a pagar 6.281,73 € por trabajos no ejecutados, además de 1.700 € por daños y perjuicios derivados del retraso y de la situación generada en la vivienda, más intereses legales y costas procesales.
Qué ocurrió en este caso
La propietaria contrató verbalmente una reforma integral de su vivienda. Los trabajos incluían albañilería, electricidad, fontanería, tarima, rodapié, cocina, baño, sanitarios, grifería, mampara, puerta blindada, pintura y otros elementos propios de una reforma completa.
El acuerdo preveía varios pagos: una parte al inicio, otra durante el avance de la obra y otra al finalizar. La propietaria fue realizando pagos, pero el contratista dejó la reforma inacabada.
Cuando una obra se abandona, el problema no es solo que falten partidas por ejecutar. El verdadero golpe viene después: buscar a otro profesional, volver a pagar, justificar lo ocurrido y convivir con una vivienda que no está en condiciones.
Por qué el juzgado dio la razón a la propietaria
La sentencia analiza el caso como un contrato de ejecución de obra. En este tipo de contrato, el profesional no se obliga simplemente a “trabajar unas horas”, sino a entregar un resultado: una obra realizada conforme a lo pactado.
El juzgado valoró la documentación aportada: presupuesto, justificantes de pago, comunicaciones, reconocimientos de cantidades recibidas y un informe técnico sobre el estado real de la reforma.
Ese informe fue clave. Según la valoración recogida en la sentencia, al abandonar la obra solo se había ejecutado una parte reducida de los trabajos: parte de la albañilería, una pequeña parte de fontanería y otra de electricidad. Al comparar lo pagado con lo realmente ejecutado, se concluyó que la propietaria había adelantado 6.281,73 € que no tuvieron reflejo en la obra.
Dicho claro: se había pagado bastante más de lo que se había hecho.
También se reconocieron daños y perjuicios
Además de la cantidad correspondiente a la obra no ejecutada, el juzgado reconoció 1.700 € en concepto de daños y perjuicios por el retraso y por las molestias ocasionadas.
Este punto es importante porque muchas personas creen que solo pueden reclamar “lo que pagaron de más”. No siempre. Cuando el incumplimiento provoca otros daños acreditables, también puede reclamarse una indemnización adicional.
En una reforma abandonada, esos daños pueden estar relacionados con retrasos, imposibilidad de usar la vivienda, necesidad de contratar a otros profesionales, gastos adicionales o perjuicios derivados de vivir durante más tiempo en una casa en obras.
Qué pruebas ayudan a reclamar una reforma mal hecha
Si estás en una situación parecida, no borres mensajes ni tires papeles. En estos casos, las pruebas son la columna vertebral de la reclamación.
Conviene conservar:
- Presupuesto o contrato, aunque sea sencillo.
- Transferencias, recibos o justificantes de pago.
- Conversaciones de WhatsApp o email.
- Fotografías y vídeos del estado de la obra.
- Burofax o reclamaciones enviadas.
- Informe técnico sobre lo ejecutado y lo pendiente.
- Facturas de otros profesionales que hayan tenido que terminar la obra.
Cuanto más ordenada esté la documentación, más fuerza tendrá la reclamación.
¿Qué puedes hacer si el reformista abandona la obra?
Lo primero es no seguir pagando sin control. Lo segundo es dejar constancia por escrito de la reclamación. Y lo tercero, antes de tomar decisiones precipitadas, es revisar si interesa reclamar extrajudicialmente o acudir a la vía judicial.
Cada caso es distinto. No es lo mismo una pequeña reparación mal terminada que una reforma integral abandonada después de varios pagos. Tampoco es igual tener contrato firmado que haber pactado por WhatsApp, aunque esto último también puede servir como prueba si está bien documentado.
En Creditaria Estudio Legal podemos revisar tu caso, estudiar los pagos realizados, valorar la prueba disponible y explicarte qué opciones tienes para reclamar.
Preguntas frecuentes
¿Puedo reclamar si no tengo contrato firmado?
Sí, puede ser posible. Los contratos verbales también existen, aunque hay que probarlos mediante mensajes, pagos, presupuestos, testigos u otros documentos.
¿Puedo reclamar si la obra está sin terminar?
Sí. Si has pagado cantidades que no se corresponden con la obra ejecutada, puede reclamarse la devolución o indemnización correspondiente.
¿Sirven los WhatsApp como prueba?
Pueden servir, especialmente si permiten acreditar acuerdos, pagos, fechas, incumplimientos o reconocimientos del contratista.
¿Puedo pedir daños y perjuicios?
Sí, siempre que puedan justificarse. El retraso, la imposibilidad de usar la vivienda o los gastos adicionales pueden tener relevancia.
Reclama antes de que el problema crezca
Si has pagado una reforma y el contratista ha desaparecido, ha dejado la obra sin terminar o se niega a responder, no lo dejes pasar.
Solicita una consulta jurídica con Creditaria Estudio Legal. Revisaremos tu documentación y te explicaremos si puedes reclamar las cantidades pagadas, los daños sufridos y las costas del procedimiento.


